Publicado: 13 de Julio de 2018 a las 08:28

A pesar del miedo irracional que algunos sufren a los especialistas dentales, las visitas a nuestro dentista de confianza han de ser regulares para evitar problemas mayores a largo plazo.

Lo mínimo que se recomienda acudir, en caso de que no haya nada en concreto que tratar, es una vez al año. Las limpiezas dentales y revisiones deben ser ineludibles si no queremos un susto posterior. Estas son necesarias para la completa eliminación de la placa bacteriana para prevenir posibles enfermedades periodontales y, además, revisar que todo se encuentra en orden ahí dentro.

Las visitas anuales garantizan la comprobación de que todas las piezas o prótesis se encuentren en correcto estado, también que los empastes sigan correctos y que no existan caries en las raíces. También se comprueba la movilidad de las piezas y que las encías estén sanas. 

Por ejemplo, una inflamación de la encía indica que el cepillado no es correcto o que podemos sufrir una enfermedad provocada por varios factores.

Es importante que en el tiempo que pasa de revisión a revisión, el cepillado sea regular y contundente.